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Michoacán Política

Rueda de Molino

Impreso/Jorge Hidalgo Lugo

MORELIA Mich., 16 de septiembre de 2020.-Como nunca antes en la historia reciente de México, un proceso electoral había iniciado en medio de un ambiente plagado de encono, hostigamiento, odio y revanchismo a flor de piel, propiciado por un presidente que exhibido como está, de corruptelas y manejos deshonestos, hace doblemente peligroso el accionar de Andrés Manuel López Obrador en su alocado afán por acabar con cualquier vestigio de democracia imperante en el país.

Con el preámbulo de haber “doblegado” al Instituto Nacional Electoral para impedir que se diera el registro al partido de Margarita Zavala, con el respaldo de su esposo Felipe Calderón, la burla socarrona con que asomó en las redes sociales a través de un mensaje desde La Chingada, su rancho en Tabasco, dejan claro que no está dispuesto a ser un actor imparcial, sino todo lo contrario: echará a andar el aparato de Estado para robarse la elección.
Y para ello cuenta con la complicidad perversa de la “oposición” que hoy día sigue desdibujada, sin idea y con un gran dejo de arrogancia en sus “liderazgos”, cuyos partidos pese a ser auténticos despojos, creen estar en posibilidad de encabezar y hasta “ganar” por sí solos los comicios del 2021.
Esto huelga decirlo, ante la mofa de quien siente tenerlos a todos en un puño y mangonear cuanto sea necesario al Poder Judicial, para manteneros sometidos, amarrados y encarcelar incluso al que se atrava, ante cualquier intento de conformar alianzas o bloques opositores.
A López Obrador nada lo mueve de su zona de confort, lo sabe y actúa en consecuencia. Sin adversarios enfrente, transita plácido y ligero en la confección del escenario que colme, satisfaga, sus ambiciones totalitaristas.
La tibieza, por decir lo menos, con que se conducen los líderes de esas “fuerzas” políticas es insultante y tal parece no se atreven a percatarse y reconocer que ésta es su última llamada antes de desaparecer para siempre del panorama nacional. Su actitud es indignante y cala ya hondo en los seguidores, esos militantes que aún creen tener posibilidades de dar un vuelco electoral si lograran unirse para combatir al partido de Estado.
Pero igual desalienta a millones de indecisos que sólo esperan tener en las boletas nombres confiables que puedan ganar a Morena y su dictadura, para volcarse en las urnas.
Ante los desaparecidos “opositores” es que López Obrador sortea con prepotencia y villanía los escándalos en que comienzan a verse familiares cercanos, miembros de su mismo linaje. No sólo el caso de Pío, el hermano incómodo de esta dictadura de ocurrencias, sino también la cuñada que él mismo impuso en la fórmula para figurar como síndico en el Ayuntamiento de Macuspana.
Concepción Falcón Montejo, esposa de Ramiro López Obrador, hermano de Andrés Manuel, vive tranquila y sin preocupación mayor pese a ser señalada por un desfalco al erario de ese municipio tabasqueño, por más de 200 millones de pesos.
Ya su cuñado salió a satanizar a los medios, que como el diario Reforma y la revista Proceso, dieron cuenta puntual de lo acontecido y en vez de un mensaje que soportara sus mentiras respecto al combate a la “corrutción”, lo que hizo fue lincha mediáticamente a ambas publicaciones, sobre todo a la primera que calificó como “pasquín inmundo”.
Advertencia tácita para que a los López de su clan, no se les mencione o señale en publicaciones si no quieren que les caiga la maldición del todopoderoso que habita en Palacio Nacional.
Peligroso se insista en informar sobre la obscena e inescrupulosa maniobra con que Carolyn Adams, esposa de José Ramón López Beltrán, pudo adjudicarse junto a su marido, la prestigiada playa privada en Holbox, Yucatán, donde construirán un centro turístico con categoría 5 diamantes, cuando el junior apenas hace dos años no tenía trabajo ni declaraba patrimonio alguno para tener los alcances económicos que hoy hace gala.
Riesgo latente si se insiste en publicar que Holbox “es un conjunto de playas e islas codiciadas y cotizadas por las más altas firmas de bienes raíces, caracterizada por ser el target de cadenas hoteleras por arriba de 3 diamantes de calificación, un comparativo en el prestigio se encuentra la Isla Palmera en Dubai”, como circula en las redes.
Osadía y temeridad volver a mencionar que la empresa beneficiaria es propiedad de los padres de Carolyn Adams, cónyuge de José Ramón López Beltrán.
Los embates desde el circo montado en Palacio Nacional semeja a domadores de fieras revividos. Y por eso, otra insensatez con olor a muerte, analizar siquiera el bodrio de paquete económico con que busca acuchillar nuevamente a los habitantes de Estados y Municipios, con recortes criminales disfrazados de “austeridáa”, pero de donde saldrán los miles de millones de pesos destinados sus obras faraónicas.
Intrepidez castigada con todo el rigor de la autocracia en ciernes si se dice que no consideran partida alguna para el combate del Covid-19, compra de vacunas o medicamentos para auxiliar a niños enfermos de cáncer.
Todo aquel que ose tratar estos temas podrá ser víctima del terrorismo hacendario que también se ensancha cuando los entreguistas legisladores bajo la bota presidencial, aprueben la reforma que permitirá a los auditores de Hacienda incursionar a los domicilios fiscales registrados por el contribuyente, para tomar videos, fotos y demás evidencias de los bienes que se tengan dentro de los mismos.
Así se prepara esta elección donde el objetivo principal es mantener la abrumadora mayoría en la Cámara de Diputados federal y con ello, la corte de lacayos, vendepatrias, lamesuelas, serviles, arrastrados y apátridas con que hoy cuenta, se renueve con más de lo mismos.
Sin contrapesos para poder seguir haciendo cera y pabilo de este país, aunque se incendie Chihuahua con la represión militar contra quienes defienden el agua para consumo humano y riego de los alimentos que comen los mexicanos y que ahí se producen.
Marcha destructiva que alientan mascotas y floreros como el director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, extranjero refugiado en México y quien festinó que su amo se las había “desdoblado” para imponerlo en el cargo pese a estar prohibido en la ley suprema del país.
El promotor de la cultura en la deformación de cuarta se olvida que nació en Gijón, España, en 1959 y cuando tenía 10 años, llegó a México cuando su padre, Paco Ignacio Taibo, fue refugiado. Uno ya muerto y el segundo, mal agradecido y quien amenaza a verdaderos escritores e intelectuales, como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, por su disentir contra el errático gobierno de López Obrador.
Otro lance que en el circo mañanero no mereció reproche alguno aunque ese extranjero de mala entraña haya amagado a manera de recomendación gansteril al par de mexicanos, compatriotas del tabasqueño:
“Yo les sugeriría a los hijos de la Operación Berlín y el baile interminable de la lana que más les vale que se queden en su esquinita o que vayan cambiando de país muy pronto”…
Todo esto y más vamos a sufrir sin que los “opositores” al régimen se atrevan a salir de su ratonera. Creen que podrán roer eternamente el queso manido en su refugio hasta que muera el gato salvaje y pueda salir otra vez a retozar…
Vale…

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Rueda de Molino

Impreso/Jorge Hidalgo Lugo

MORELIA Mich., 23 de julio de 2020.-El desprecio a la vida humana que demuestra con su errático proceder Andrés Manuel López Obrador, no es todavía un elemento de peso que pueda inquietarle mayormente y por ello, prefiere dirigir sus pasos a otros terrenos alejados de la pandemia, los más de 40 mil muertos que suma y sus funestas consecuencias.

La prioridad, lo hemos dicho antes y lo ratificamos ahora, es robar la elección del año entrante y mantener el predominio en el Congreso federal para terminar de pavimentar el camino de la dictadura que ya delinea.

En este escenario, el dueño del circo mañanero va pisando fuerte y con los distractores que mantiene como tónica para alegrar a su feligresía, poco interés tiene en dimensionar si realmente los opositores crecen o se mantienen “moralmente derrotados” como alardea.

López Obrador apuesta al voto duro que mantendrá a través de sus programas clientelares como la base para arrebatar cualquier posibilidad de un cambio real en la configuración del poder tiránico que representa y, por el contrario, la apuesta a consolidar la ve cada vez más cercana.

Por ello no es de extrañar que ahora utilice el cebo que representa Emilio Lozoya para tener en su entorno las presas a cazar, literalmente apanicadas y sin atinar por dónde salir de lo que parece inminente: la cárcel y descrédito.

El ex director de Pemex, que es el nuevo pelele al que maneja a su antojo, ya ha servido para mandar esas señales a quienes considera deben mantenerse alejados de cualquier tentación por volver a figurar, siquiera alzar la voz o sumarse a quienes hoy son un volumen creciente de afectados y disidentes de la deformación de cuarta.

Este siniestro personaje que ha sabido vender muy bien la información que se presume atesora y usa como salvavidas, se puso al servicio de quien rige sus actos por el hígado dando en el blanco a sus obsesiones revanchistas y odio patológico contra quienes en el pasado reciente, lo cerraron el paso a cualquier posibilidad de alcanzar el poder.

Hoy que ya lo tiene en las manos, lo utiliza como instrumento de venganza y Emilio Lozoya le cayó “como anillo al dedo” para intentar detener la caída libre que registra en las preferencias. Ahora sale de cacería para volver a la engañifa de ser el paladín que recorre el país en busca de hacer justicia y llevar a la cárcel a los “saqueadores”, los corruptos y deshonestos que tiene enlistados para alimentar su pira mediática.

Así no debe extrañar que de delincuente extraditado, el otrora hombre cercano al primer círculo de Enrique Peña Nieto, haya pasado a testigo protegido y pronto lo veamos como nuevo “Cachirulo” en el teatro fantástico del bufón.

La información que atesora lo hace bajo estas circunstancias, quién lo dijera, un prohombre de la dictadura de ocurrencias en vez de un defraudador.

Dejó de ser, milagrosamente y al ser tocado por el dedo mesiánico, un exfuncionario dedicado al lavado de dinero y ligado al crimen organizado. Todo eso ya no importa, su pasado lo condena pero su presente, gracias a López Obrador, lo purifica.

Y con esos otros datos en su poder, ahora cuenta con herramientas para el chantaje y tener amordazados, domesticados, sumisos, a todos aquellos que hicieron negocios turbios al amparo del poder, se mostraron insaciables en alcanzar estadios de opulencia, riqueza mal habida hasta llevar una vida principesca, que hoy se revierte y los pone en el umbral de la prisión y la maledicencia popular.

Por eso y con mucha efectividad, los liderazgos de partidos tradicionales, los pocos senadores y diputados que aún hay en ridículas minorías, pero hay, dentro de las filas del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, hacen mutis y prefieren emprender las de Villadiego, con la consabida conseja de poner tierra de por medio y no provocar la ira del tirano.

Bajo esas condiciones palidece y cada vez se muestra más distante la posibilidad real de conformar un bloque opositor serio, formal, que aglutine a esos millones de mexicanos que se muestra como “indecisos” en todas las encuestas realizadas con los que seguramente perdería Morena y cualquiera de sus cartas a jugar en los puestos por disputarse en el 2021.

El nuevo Chachirulo en el teatro fantástico del bufón, no sólo hará trizas a sus ex patrones, sino a todo aquel que se le ocurra al de Macuspana, ya sea por consigna o con elementos probados para ser perseguidos, acorralados y quemados en leña verde en esa enorme pira mediática que hará el arrogante vecino del zócalo defeño.

La clase política tradicional hoy está domesticada, pero más aún, temerosa y acobardada. No quieren que se acuerden de ellos, no se atreven a sacar la cara, ni siquiera aparecer en eventos partidistas o proyectando algún cuadro así fuera para competir por la más humilde regiduría. Les aplauden y perdonan, sólo si se pronuncian a favor del proyecto tiránico de Morena, ahí son bienvenidos en el reciclaje de desechos tóxicos que impera.

López Obrador les va ganando la partida y, por desgracia, no se ve por dónde surjan los contrapesos que puedan descarrilar la locomotora que en su alocada e incontenible carrera, amenaza con arrasar a cualquiera que se le atraviese en el camino.

Mientras tanto al autócrata le seguirá importando un plátano tabasco la suerte de miles de mexicanos en peligro de muerte por la pandemia, los no menos lamentables casos de niños moribundo y los ya fallecidos por falta de atención médica y medicamentos con qué enfrentar el cáncer que los aqueja.

No le importa al dictador en ciernes que las mujeres sigan siendo estadística oprobiosa en el índice de feminicidios, como tampoco le quitan el sueño los retos que le lanzan desde el crimen organizado al exhibir su poderío y armamentos, en abierto y franco desafío al Estado que se presume, debe defender y hacer respetar.

Al que mal gobierna este país, le basta un simple amague verbal de “los voy a acusar con sus abuelitos” contra quienes los desafían desde la acera de los cárteles. Algo que contrasta mucho con la ira y marcada furia con que responde a intelectuales, médicos, periodistas, científicos, campesinos y víctimas del crimen organizado, entre otros, a quienes ataca sin piedad desde el púlpito mañanero.

A la disidencia todo el odio y rencor de su retórica. A los criminales, el timorato amague de “pórtense bien o los voy a acusar con su mamá”. De ese nivel el que mantiene firme su paso para destruir a México.

Y ahora cuenta con el pelele de Lozoya, instrumento de novedad, con qué llevar a cabo su nueva cacería de brujas.
Nada más, pero nada menos.
Vale…

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La traición que se viene o el precio en que se venderá el bloque opositor

 

Impreso/Jorge Hidalgo Lugo

MORELIA Mich., 5 de julio de 2020.-La posibilidad de perder los comicios del próximo año y con ello dejar de contar con una diputación federal a modo, domesticada y bajo su yugo, tienen a Andrés Manuel López Obrador preocupado y por ello, su determinación de dejar de lado los temas que incomodan y le pegan en su ego al caer de forma estrepitosa en las preferencias, según los sondeos que semana a semana realizan diversas casas encuestadoras.

Temas como la salud de los mexicanos que se ven afectados por la pandemia y el número creciente de muertos que se acumulan sin un atisbo siquiera de llegar a su fin, salieron de la agenda presidencial y ya ni los oaxaqueños afectados por el temblor que también suma decenas de difuntos y pérdidas materiales, le merecen un poco de su atención.

Nada distrae del objetivo que ahora marca el rumbo del ganso, cuyo paso cansado es también cada vez más evidente.

Salir de gira y darse baños de pueblo, ya no le están siendo tan favorables pues cada vez encuentra mayores muestras de repudio por parte de todos esos afectados con los atropellos que se dictan desde Palacio Nacional.

Todos los sectores que tienen agravios por diferentes motivos, son estimulados por centenares de mexicanos que por la pandemia, han perdido por igual su empleo, entrado en crisis económica sin salida y perdido el patrimonio formado durante años de trabajo, ante la indiferencia y socarronería con que ha asumido esta situación desde el circo mañanero.

Por eso ahora que las luces ámbar se han encendido, recrudece la estrategia de polarizar, sembrar odio y provocar que haya pleitos irreconciliables entre mexicanos. El llamado a que se formen en cada lado de la acera que corresponda, los que están con el proyecto y quienes lo rechazan, es un lance estratégico para hacer válida la premisa de “divide y vencerás”.

Aún con una disminución que registra al cierre de este despacho con 46 por ciento de respaldo social, López Obrador cree tener los votos suficientes para salir a flote en los comicios del año entrante.

Calculan en su cuarto de guerra, que el 54 por ciento restante se fragmentarán entre las opciones que aparezcan en las boletas y por eso, también al estilo del rancio PRI, insistirá en que se sostenga el clientelismo electoral a través de las dádivas oficiales, mientras que los otros se repartan los sufragios y en aritmética simple, no haya partido alguno que por sí, pueda competir o mejor aún, aspire a ganar con la marca que se presenten ya sea PRI, PAN, PRD o Movimiento Ciudadano.

De esta forma, lo que López Obrador busca es que su voto duro, aún con el gran déficit que representa caer de 82 a 46 por ciento en las preferencias tan sólo en lo que va del 2020, no se deteriore más.

Por eso la gran apuesta para acuchillar, sacrificar todo cuanto sea necesario en materia de organismos públicos o ciudadanizados, fideicomisos y hasta quedarse con los fondos de ahorro para el retiro de los trabajadores, con tal de sumar en la registradora recursos multimillonarios para comprar conciencias y con los pobres, incluso los que él ahora genera por sus yerros, tener la base que saquen a flote la elección en puerta.

Para ello también, tiene infiltrados trabajando en desarticular cualquier posible alianza opositora que de salida a los crecientes reclamos sociales que se patentizan no sólo en las redes sociales, sino en todas las tribunas al alcance.

No por nada se dio a la tarea de cobrar impuestos en busca de inhibir el uso de plataformas digitales donde se potencializan mensajes contra se pésimo (des)gobierno.

Lo que ahora falta ver es si los líderes de los partidos tradicionales le ponen precio a su simulación, cobran altos dividendos por traicionar a sus huestes y juegan el juego del tirano que pretende acallar cualquier insurrección que pueda surgir en México.

Debemos ver con recelo entonces lo que dice y hace Marko Cortés en el PAN, Dante Delgado en Movimiento Ciudadano, Alejandro Moreno en el PRI y lo que queda de órganos de dirección nacional en el PRD, pues en su conjunto y apoyados por la creciente sociedad inconforme y temerosa del modelo comunistoide que se cierne sobre el país, estaría dispuesta a apoyar al bloque opositor y cerrar el paso así a la dictadura perfecta que buscan imponer López Obrador y sus aliados.

En resumen, la oposición “moralmente derrotada” como se festina cada que le pega la gana el bufón, está tentada a jugar el juego que le marquen desde Palacio Nacional, simular un ejercicio democrático y apuñalar los deseos de millones de mexicanos que sin militancia partidista, puedan ser embaucados en el simulacro de competencia, sin competir a fondo.

La clase política tradicional estará a prueba y su riesgo de extinción irá en aumento en la medida que se preste a caer en la trampa perversa ya tendida. Porque difícilmente la clase media amenazada y perseguida por López Obrador, será doblegada en su intento por cerrar el paso a la dictadura de ocurrencias.

En todo caso lo que puede y debe surgir es un gran movimiento social de tal magnitud que sean los “opositores” y sus liderazgos quienes busquen cobijo en sus entrañas y no a la inversa.

Tiempos de definiciones se aproximan y como nunca, el traidor a México estará apestado por generaciones y el desprecio será mayor a los millones de pesos en que pueda tasar su “ayuda” al proyecto con que busca terminar de destruir las libertades en el país, el gran solitario de Palacio Nacional en que parece estar convertido, por sus ínfulas de dictador, Andrés Manuel López Obrador.

Y como dicen los creyentes, yo me sumo, en estas condiciones… ¡que Dios nos agarre confesados!