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Rueda de Molino

Impreso/Jorge Hidalgo Lugo

MORELIA Mich., 16 de septiembre de 2020.-Como nunca antes en la historia reciente de México, un proceso electoral había iniciado en medio de un ambiente plagado de encono, hostigamiento, odio y revanchismo a flor de piel, propiciado por un presidente que exhibido como está, de corruptelas y manejos deshonestos, hace doblemente peligroso el accionar de Andrés Manuel López Obrador en su alocado afán por acabar con cualquier vestigio de democracia imperante en el país.

Con el preámbulo de haber “doblegado” al Instituto Nacional Electoral para impedir que se diera el registro al partido de Margarita Zavala, con el respaldo de su esposo Felipe Calderón, la burla socarrona con que asomó en las redes sociales a través de un mensaje desde La Chingada, su rancho en Tabasco, dejan claro que no está dispuesto a ser un actor imparcial, sino todo lo contrario: echará a andar el aparato de Estado para robarse la elección.
Y para ello cuenta con la complicidad perversa de la “oposición” que hoy día sigue desdibujada, sin idea y con un gran dejo de arrogancia en sus “liderazgos”, cuyos partidos pese a ser auténticos despojos, creen estar en posibilidad de encabezar y hasta “ganar” por sí solos los comicios del 2021.
Esto huelga decirlo, ante la mofa de quien siente tenerlos a todos en un puño y mangonear cuanto sea necesario al Poder Judicial, para manteneros sometidos, amarrados y encarcelar incluso al que se atrava, ante cualquier intento de conformar alianzas o bloques opositores.
A López Obrador nada lo mueve de su zona de confort, lo sabe y actúa en consecuencia. Sin adversarios enfrente, transita plácido y ligero en la confección del escenario que colme, satisfaga, sus ambiciones totalitaristas.
La tibieza, por decir lo menos, con que se conducen los líderes de esas “fuerzas” políticas es insultante y tal parece no se atreven a percatarse y reconocer que ésta es su última llamada antes de desaparecer para siempre del panorama nacional. Su actitud es indignante y cala ya hondo en los seguidores, esos militantes que aún creen tener posibilidades de dar un vuelco electoral si lograran unirse para combatir al partido de Estado.
Pero igual desalienta a millones de indecisos que sólo esperan tener en las boletas nombres confiables que puedan ganar a Morena y su dictadura, para volcarse en las urnas.
Ante los desaparecidos “opositores” es que López Obrador sortea con prepotencia y villanía los escándalos en que comienzan a verse familiares cercanos, miembros de su mismo linaje. No sólo el caso de Pío, el hermano incómodo de esta dictadura de ocurrencias, sino también la cuñada que él mismo impuso en la fórmula para figurar como síndico en el Ayuntamiento de Macuspana.
Concepción Falcón Montejo, esposa de Ramiro López Obrador, hermano de Andrés Manuel, vive tranquila y sin preocupación mayor pese a ser señalada por un desfalco al erario de ese municipio tabasqueño, por más de 200 millones de pesos.
Ya su cuñado salió a satanizar a los medios, que como el diario Reforma y la revista Proceso, dieron cuenta puntual de lo acontecido y en vez de un mensaje que soportara sus mentiras respecto al combate a la “corrutción”, lo que hizo fue lincha mediáticamente a ambas publicaciones, sobre todo a la primera que calificó como “pasquín inmundo”.
Advertencia tácita para que a los López de su clan, no se les mencione o señale en publicaciones si no quieren que les caiga la maldición del todopoderoso que habita en Palacio Nacional.
Peligroso se insista en informar sobre la obscena e inescrupulosa maniobra con que Carolyn Adams, esposa de José Ramón López Beltrán, pudo adjudicarse junto a su marido, la prestigiada playa privada en Holbox, Yucatán, donde construirán un centro turístico con categoría 5 diamantes, cuando el junior apenas hace dos años no tenía trabajo ni declaraba patrimonio alguno para tener los alcances económicos que hoy hace gala.
Riesgo latente si se insiste en publicar que Holbox “es un conjunto de playas e islas codiciadas y cotizadas por las más altas firmas de bienes raíces, caracterizada por ser el target de cadenas hoteleras por arriba de 3 diamantes de calificación, un comparativo en el prestigio se encuentra la Isla Palmera en Dubai”, como circula en las redes.
Osadía y temeridad volver a mencionar que la empresa beneficiaria es propiedad de los padres de Carolyn Adams, cónyuge de José Ramón López Beltrán.
Los embates desde el circo montado en Palacio Nacional semeja a domadores de fieras revividos. Y por eso, otra insensatez con olor a muerte, analizar siquiera el bodrio de paquete económico con que busca acuchillar nuevamente a los habitantes de Estados y Municipios, con recortes criminales disfrazados de “austeridáa”, pero de donde saldrán los miles de millones de pesos destinados sus obras faraónicas.
Intrepidez castigada con todo el rigor de la autocracia en ciernes si se dice que no consideran partida alguna para el combate del Covid-19, compra de vacunas o medicamentos para auxiliar a niños enfermos de cáncer.
Todo aquel que ose tratar estos temas podrá ser víctima del terrorismo hacendario que también se ensancha cuando los entreguistas legisladores bajo la bota presidencial, aprueben la reforma que permitirá a los auditores de Hacienda incursionar a los domicilios fiscales registrados por el contribuyente, para tomar videos, fotos y demás evidencias de los bienes que se tengan dentro de los mismos.
Así se prepara esta elección donde el objetivo principal es mantener la abrumadora mayoría en la Cámara de Diputados federal y con ello, la corte de lacayos, vendepatrias, lamesuelas, serviles, arrastrados y apátridas con que hoy cuenta, se renueve con más de lo mismos.
Sin contrapesos para poder seguir haciendo cera y pabilo de este país, aunque se incendie Chihuahua con la represión militar contra quienes defienden el agua para consumo humano y riego de los alimentos que comen los mexicanos y que ahí se producen.
Marcha destructiva que alientan mascotas y floreros como el director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, extranjero refugiado en México y quien festinó que su amo se las había “desdoblado” para imponerlo en el cargo pese a estar prohibido en la ley suprema del país.
El promotor de la cultura en la deformación de cuarta se olvida que nació en Gijón, España, en 1959 y cuando tenía 10 años, llegó a México cuando su padre, Paco Ignacio Taibo, fue refugiado. Uno ya muerto y el segundo, mal agradecido y quien amenaza a verdaderos escritores e intelectuales, como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, por su disentir contra el errático gobierno de López Obrador.
Otro lance que en el circo mañanero no mereció reproche alguno aunque ese extranjero de mala entraña haya amagado a manera de recomendación gansteril al par de mexicanos, compatriotas del tabasqueño:
“Yo les sugeriría a los hijos de la Operación Berlín y el baile interminable de la lana que más les vale que se queden en su esquinita o que vayan cambiando de país muy pronto”…
Todo esto y más vamos a sufrir sin que los “opositores” al régimen se atrevan a salir de su ratonera. Creen que podrán roer eternamente el queso manido en su refugio hasta que muera el gato salvaje y pueda salir otra vez a retozar…
Vale…

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Rueda de Molino

 

Impreso/Jorge Hidalgo Lugo

MORELIA, Mich., 3 de septiembre de 2020.-No se podía esperar más. Era un hecho y pecaríamos de ingenuos, si acaso pudimos suponer que habría un ejercicio de “honestidá” al dar cuenta de los resultados de su administración, en apego eso sí, a lo que tanto pregona y que le sigue redituando beneficios, cada vez en menos escala pero lo mantiene, de ser el único ser sobre suelo nacional que está alejado de tentaciones mundanas, latrocinios y corruptelas.

Así que al escuchar con atención el mensaje plagado de embustes y cifras alegres, no debimos llamarnos a engaño, mucho menos sentirnos defraudados. No se puede esperar nada de quien nada tiene y a quien mentir de manera sistemática, ya le deja secuelas de oprobio popular. Dañado de por vida con una megalomanía insultante a la inteligencia más endeble, que pudiera existir entre sus fanáticos y seguidores.

El segundo informe de Andrés Manuel López Obrador se encaminó al autoelogio, al culto a su deformada personalidad, pero sobre todo, a la obligación literal de aceptar sin réplica alguna, que lo ahí plasmado es la realidad y que quienes no lo ven así, deben ser desterrados del paraíso por él, en construcción.

Su lance de “no es para presumir, pero en el peor momento contamos con el mejor gobierno”, nos trajo a la mente otro episodio vergonzoso como cuando José López Portillo soltó con lágrimas en los ojos aquella mañana del 1 de septiembre de 1982, pidió perdón a los pobres por la “difícil situación”, y también anunció la nacionalización de la banca mexicana como su solución a la crisis:

“Es ahora o nunca. México no se ha acabado. ¡No nos volverán a saquear!”, expresó.

Entre una y otra expresión, no hay duda, sólo hubo un ganso de por medio.

En el tema de la crisis económica, se atrevió a colgarla como daño colateral de la pandemia, que sin dejar de tener visos de razón, ya se venía arrastrando desde el año pasado y que hoy se agudizó al extremo que en contraste a su rosario de mentiras, fue expuesto a la opinión pública con horas de anticipación por el secretario de Hacienda.

“La alegría ajena es nuestra propia dicha”, alardeó sin recato.

Pero antes de este incensario prendido por su mano mesiánica, ya Arturo Herrera, había alertado a los quisieron escuchar, en la grabación filtrada de su participación al reunirse con legisladores de Morena:
“Llegó el fin de los guardaditos” y vamos a enfrentar “la peor crisis desde 1932”.

Combate a la corrupción y transparencia total en el gobierno, otras de sus mentiras que quedaron al descubierto cuando no cita, ni por asomo, el destino que dio o dará, a los 90 MIL MILLONES DE PESOS que los legisladores de Morena y sus aliados –hoy en pleito de pulquería con el petista Noroña en el bando de los técnicos-, le autorizaron como “PARTIDA SECRETA” y manejar a su discrecional gusto, sin necesidad de redir cuentas al Congreso, mucho menos a los mexicanos.

Cantidad insultante, cuyo volumen, bien lo describió la columnista de El Universal, Ana Paola Ordorica, llenaría a tope dos tráileres con pacas de billetes de 500 pesos apiladas, en la caja de cada uno de éstos.

Recursos que indignan y mancillan cualquier intento de defensa, si se considera que niños enfermos de cáncer mueren por falta de medicamentos, de insumos para sus tratamientos en todo el país, no se diga los miles de personas que hoy dan la batalla por sobrevivir a la pandemia, ésa que le “vino como anillo al dedo” y que hoy no atina cómo contrarrestar los efectos negativos que deja a su paso, no sólo con los contagios del día a día, sino la pérdida de empleos y colapso económico que deja en estado de desastre a miles de micro y pequeños empresarios.

Dinero que tiene en sus bolsillos, aunque presuma que sólo carga un billete de 200 pesos para lo que pudiera ofrecerse, pero escamotea recursos a la investigación científica, al deporte, a la salud, a la educación, a la seguridad, al campo, a dotar de servicios a millones de mexicanos que siguen en espera de drenajes, agua potable y comida diaria en sus mesas.

Pero si fuera suficiente poco, tampoco informó de la cantidad inusitada de recursos públicos que ha aglutinado con recortes a partidas presupuestales de todo tipo. Agresiones disfrazadas de “austeridá” contra municipios, Estados y sus habitantes, sin importar el color o tendencia de sus respectivos gobiernos.

Más de 6 BILLONES DE PESOS para este año de pesadilla, donde lo que no se encuentra nunca es una obra para presumir a lo largo y ancho del territorio nacional. Sólo los proyectos emblema con que López Obrador cree pasar a los textos de historia como el mejor presidente de todos los tiempos, le mantienen ocupado, frenético y totalmente obsesionado.

No se toca un solo peso que afecte a las obras faraónicas del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto Felipe Ángeles. Sin limitación alguna, van caminando y con ello presume que este año se recuperarán 150 mil empleos, si acaso un punto porcentual de los más de 5 millones que se han perdido en su etapa de “salvador de la patria mexicana”.

“Debo agregar que casi todos los países recurrieron a créditos y aumentaron sus deudas en porcentajes elevadísimos. En contraste, nosotros hemos enfrentado la pandemia y vamos a salir de la crisis económica sin contratar deuda externa adicional”, citó en su rosario de mentiras.

No dijo, porque no le conviene, que durante el primer semestre del 2020, la deuda total del país, tuvo un registro de 12.07 billones de pesos, con lo cual se ubicó en 52.1% del Producto Interno Bruto (PIB) anual.

Según el informe trimestral de finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público dicha cifra corresponde al cierre de junio y representa el monto más elevado desde el año 2000, el año más antiguo del que se tienen datos. En el mismo periodo del 2019, el registro fue de 10.51 billones de pesos, por lo que se experimentó un aumento de 1.51 billones de pesos, de acuerdo a publicaciones financieras plasmadas en medios nacionales.

Deuda que tampoco se conoce cuál fue su destino y que López Obrador intentó ignorar, pero mintió al asegurar que su gobierno no ha contraído estos compromisos, que por cierto, fueron lema de su campaña donde juró no iba nunca a contraer más deuda que los prianistas, esos mafioso del poder, que ahora forman parte de su equipo de colaboradores y allegados.

Embuste y malo para las cuentas, como para otros temas, al presumir “es un timbre de orgullo poder decir que ayudamos, por medio de los programas sociales a 23 MILLONES DE FAMILIAS”.

Porque si se toma en cuenta que en promedio hay 4 personas por familia, pues nada de qué preocuparse toda vez que al menos 92 MILLONES de los 127 MILLONES de habitantes que tiene el país, van en caballo de hacienda con las dádivas que les da la dictadura de ocurrencias. Aunque huelga decir que esto es insostenible y poco probable que pueda demostrarlo.

En resumen, nada qué se pueda ver con aliento y sí marcado pesar porque como lo proyecta el propio gobierno de mentiras, se nos viene encima la peor crisis económica desde 1932, pero eso no le preocupa a quien se cree, porque así lo dijo:

“México es un país, sin duda, con porvenir y un ejemplo mundial de cómo hacer realidad el progreso con justicia”.

Allá los que quieran creer en sus falacias…

¡Cómo me dueles, México!

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Rueda de Molino

Impreso /Jorge Hidalgo Lugo

No hay día en que la dictadura de ocurrencias haga gala de cinismo, desfachatez y desvergüenza, para tratar de ocultar la realidad que vive el país con un inusitado índice de fallecidos por violencia y víctimas de la pandemia, que superan ya a los “Muertos de Calderón” y los registrados en sexenios anteriores. De esos mismos gobiernos que tanto suele invocar en el circo mañanero para justificar su ineptitud e incapacidad el rey chiquito que habita en Palacio Nacional.

No se diga de los fatales escenarios económicos que pronostican la catástrofe inimaginable para un país, que aún antes con corruptelas y latrocinios desde el poder, no vivía esta zozobra que hoy marcan los indicadores mundiales pero que al bufón le pasan inadvertidos, se burla, provocan hilaridad siniestra.

El caso es que Andrés Manuel López Obrador vive en campaña permanente y acomoda la agenda al gusto de sus mascotas, con los lugares comunes y recurriendo a las mismas artimañas discursivas que le han generado esa suerte de impunidad entre su feligresía que, dicho sea de paso, por igual son una vergüenza para México.

Pero la ruta está trazada, es pública y se anuncia, sin que haya oposición seria, real o por lo menos disimulada, que salga al paso de los atropellos que se comenten y luzcan desaparecidos los contrapesos reales.

Urgencia porque surjan voces y acciones en defensa de una nación que va al precipicio, pero se esconden por temor, miedo, incertidumbre de ser las próximas cabezas a rodar en la guillotina mediática instalada en la principesca sede presidencial.

Entendido el pánico que viven quienes con o sin fundamento legal, se amordaza con el amague de ser sometidos a proceso por tal o cual delito cometido en el pasado reciente, como es el caso más cercano de Miguel Ángel Osorio Chong.

Lo que no se justifica es que alguien que ofertó encarcelar a los saqueadores de la nación, juegue electoreramente con la supuesta información confidencial que tiene sobre el escritorio.

Así en el transcurrir de los días, los opositores dan la sensación de formar parte de un grupo de ratones asustadizos y miopes, en busca de encontrar la salida para no verse alcanzados por la garra del gato que los persigue en una caja de cristal, donde nadie saldrá ganador, sino el felino que feliz pasea la lengua por sus bigotes en busca de atrapar y exhibir a su próxima presa.

Mientras tanto, López Obrador ve con desdén que el partido de su propiedad, que no llegó a ser más allá de un movimiento como tal, se encuentra convertido en una auténtica plaga de roedores de todos colores, calibres y por demás voraces depredadores, que se disputan desde ya la supremacía para impulsar, consolidar futuras candidaturas.

Guerra intestina, feroz combate de canibalismo donde los malos, mañosos y perversos de siempre, pretenden que surjan esos perfiles para favorecer a sus cuadros aliados, compadres, amigos, recomendados y cobrar cuotas de poder a cambio de los favores por figurar en los listados.

Ante ello, no es descabellado observar que hay intentos de rebelión por parte de algunos aliados a la deformación de cuarta como es el caso del Partido del Trabajo, quien va marcando agenda y busca dejar muy en claro que ellos, al menos en los dichos, no son parte de esa plaga de advenedizos y oportunistas, sino traen proyecto propio y canicas para jugar papeles protagónicos, ya no de simples convidados al banquete para recibir las migajas de Morena.

Voces como las de Reginaldo Sandoval Flores y Francisco Javier Huacuz Esquivel, diputados federales por Michoacán, comienzan a sonar fuerte al respecto con el respaldo de su dirigente nacional Alberto Anaya Gutiérrez, quienes han olido la sangre que van dejando en sus luchas intestinas los de Morena y prefieren dar un paso de costado, para no verse contaminados con esta cacería entre diversas corrientes, donde todos creen tener los merecimientos suficientes para ser cabeza y figurar por encima de los demás.

Nombres como Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal Ávila, Epigmenio Ibarra, John Ackerman, Dolores Padierna, René Bejarano, Alfonso Ramírez Cuéllar, Yeidckol Polevnsky, Alfonso Durazo, Gabriel García Hernández y demás fauna nociva que medra al amparo de López Obrador, traen de cabeza a Morena y por ello, los petistas aguardan cautelosos el momento de actuar y enseñar sus armas.

Y es, cruel paradoja para los opositores, sea precisamente el Partido del Trabajo el que pretende sacudirse de esos oportunistas y dar el paso al protagonismo desde una izquierda moderada que no ataque al capital, ni agreda los sectores productivos y aliente la inversión, como contraparte al radicalismo en que parecen estar obstinados los que creen servir así mejor al dueño del circo, para ganarse sus favores en el 2021.

Mientras esto acontece, el desprestigiado e impresentable Partido Verde Ecologista busca engañar con presuntas fortalezas electorales para también meterse al reparto de candidaturas y, como ha sido en su prostituida vida política, sacar provecho al vender caro a sus seguidores y potenciales votantes.

Favores al mejor postor para enriquecer a dirigentes vivales tanto en lo nacional como en los Estados como Michoacán, y eso es algo que por igual, los petistas ven con marcado recelo y particular antipatía. No le compran el favor a la mujer de la vida galante con podrido ropaje ecologista.

Pero al menos el PT ya alzó la mano, no se sabe hasta dónde los dejará transitar en esa actitud López Obrador, pero siendo un aliado en la dictadura de ocurrencias hasta el momento, es el que ha salido al paso de los atropellos y excesos de poder en que se pasan la vida, los morenistas y sus endebles liderazgos.

No hay oposición seria y responsable en el PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, pero es el Partido del Trabajo quien, exhibe y ventila la pestilencia que emana de Morena a quien ya no ven como el “aliado mayor” al que deben obedecer ciegamente y eso no debe pasar desapercibido. Hacerlo sería un error.

¿Y los opositores tradicionales cuándo despertarán del letargo en que viven?, se preguntan los mexicanos inconformes con los atropellos de López Obrador.

La respuesta que se tiene y a la que deben irse resignando es que con los que hoy figuran al frente de los mismos, darán la cara después que el pastel del 2021 lo repartan entre PT y Morena.

Y así López Obrador, si le aleccionan bien los ilustrados que debe tener en su staff no por su pareja, podrá parodiar a José Rubén Romero en su célebre obra de la Vida Inútil de Pito Pérez, para decir:

-“¡Pobrecitos idiotas, qué lástima les tengo!”

Vale…

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Impreso/Jorge Hidalgo Lugo

MORELIA Mich., 23 de julio de 2020.-El desprecio a la vida humana que demuestra con su errático proceder Andrés Manuel López Obrador, no es todavía un elemento de peso que pueda inquietarle mayormente y por ello, prefiere dirigir sus pasos a otros terrenos alejados de la pandemia, los más de 40 mil muertos que suma y sus funestas consecuencias.

La prioridad, lo hemos dicho antes y lo ratificamos ahora, es robar la elección del año entrante y mantener el predominio en el Congreso federal para terminar de pavimentar el camino de la dictadura que ya delinea.

En este escenario, el dueño del circo mañanero va pisando fuerte y con los distractores que mantiene como tónica para alegrar a su feligresía, poco interés tiene en dimensionar si realmente los opositores crecen o se mantienen “moralmente derrotados” como alardea.

López Obrador apuesta al voto duro que mantendrá a través de sus programas clientelares como la base para arrebatar cualquier posibilidad de un cambio real en la configuración del poder tiránico que representa y, por el contrario, la apuesta a consolidar la ve cada vez más cercana.

Por ello no es de extrañar que ahora utilice el cebo que representa Emilio Lozoya para tener en su entorno las presas a cazar, literalmente apanicadas y sin atinar por dónde salir de lo que parece inminente: la cárcel y descrédito.

El ex director de Pemex, que es el nuevo pelele al que maneja a su antojo, ya ha servido para mandar esas señales a quienes considera deben mantenerse alejados de cualquier tentación por volver a figurar, siquiera alzar la voz o sumarse a quienes hoy son un volumen creciente de afectados y disidentes de la deformación de cuarta.

Este siniestro personaje que ha sabido vender muy bien la información que se presume atesora y usa como salvavidas, se puso al servicio de quien rige sus actos por el hígado dando en el blanco a sus obsesiones revanchistas y odio patológico contra quienes en el pasado reciente, lo cerraron el paso a cualquier posibilidad de alcanzar el poder.

Hoy que ya lo tiene en las manos, lo utiliza como instrumento de venganza y Emilio Lozoya le cayó “como anillo al dedo” para intentar detener la caída libre que registra en las preferencias. Ahora sale de cacería para volver a la engañifa de ser el paladín que recorre el país en busca de hacer justicia y llevar a la cárcel a los “saqueadores”, los corruptos y deshonestos que tiene enlistados para alimentar su pira mediática.

Así no debe extrañar que de delincuente extraditado, el otrora hombre cercano al primer círculo de Enrique Peña Nieto, haya pasado a testigo protegido y pronto lo veamos como nuevo “Cachirulo” en el teatro fantástico del bufón.

La información que atesora lo hace bajo estas circunstancias, quién lo dijera, un prohombre de la dictadura de ocurrencias en vez de un defraudador.

Dejó de ser, milagrosamente y al ser tocado por el dedo mesiánico, un exfuncionario dedicado al lavado de dinero y ligado al crimen organizado. Todo eso ya no importa, su pasado lo condena pero su presente, gracias a López Obrador, lo purifica.

Y con esos otros datos en su poder, ahora cuenta con herramientas para el chantaje y tener amordazados, domesticados, sumisos, a todos aquellos que hicieron negocios turbios al amparo del poder, se mostraron insaciables en alcanzar estadios de opulencia, riqueza mal habida hasta llevar una vida principesca, que hoy se revierte y los pone en el umbral de la prisión y la maledicencia popular.

Por eso y con mucha efectividad, los liderazgos de partidos tradicionales, los pocos senadores y diputados que aún hay en ridículas minorías, pero hay, dentro de las filas del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, hacen mutis y prefieren emprender las de Villadiego, con la consabida conseja de poner tierra de por medio y no provocar la ira del tirano.

Bajo esas condiciones palidece y cada vez se muestra más distante la posibilidad real de conformar un bloque opositor serio, formal, que aglutine a esos millones de mexicanos que se muestra como “indecisos” en todas las encuestas realizadas con los que seguramente perdería Morena y cualquiera de sus cartas a jugar en los puestos por disputarse en el 2021.

El nuevo Chachirulo en el teatro fantástico del bufón, no sólo hará trizas a sus ex patrones, sino a todo aquel que se le ocurra al de Macuspana, ya sea por consigna o con elementos probados para ser perseguidos, acorralados y quemados en leña verde en esa enorme pira mediática que hará el arrogante vecino del zócalo defeño.

La clase política tradicional hoy está domesticada, pero más aún, temerosa y acobardada. No quieren que se acuerden de ellos, no se atreven a sacar la cara, ni siquiera aparecer en eventos partidistas o proyectando algún cuadro así fuera para competir por la más humilde regiduría. Les aplauden y perdonan, sólo si se pronuncian a favor del proyecto tiránico de Morena, ahí son bienvenidos en el reciclaje de desechos tóxicos que impera.

López Obrador les va ganando la partida y, por desgracia, no se ve por dónde surjan los contrapesos que puedan descarrilar la locomotora que en su alocada e incontenible carrera, amenaza con arrasar a cualquiera que se le atraviese en el camino.

Mientras tanto al autócrata le seguirá importando un plátano tabasco la suerte de miles de mexicanos en peligro de muerte por la pandemia, los no menos lamentables casos de niños moribundo y los ya fallecidos por falta de atención médica y medicamentos con qué enfrentar el cáncer que los aqueja.

No le importa al dictador en ciernes que las mujeres sigan siendo estadística oprobiosa en el índice de feminicidios, como tampoco le quitan el sueño los retos que le lanzan desde el crimen organizado al exhibir su poderío y armamentos, en abierto y franco desafío al Estado que se presume, debe defender y hacer respetar.

Al que mal gobierna este país, le basta un simple amague verbal de “los voy a acusar con sus abuelitos” contra quienes los desafían desde la acera de los cárteles. Algo que contrasta mucho con la ira y marcada furia con que responde a intelectuales, médicos, periodistas, científicos, campesinos y víctimas del crimen organizado, entre otros, a quienes ataca sin piedad desde el púlpito mañanero.

A la disidencia todo el odio y rencor de su retórica. A los criminales, el timorato amague de “pórtense bien o los voy a acusar con su mamá”. De ese nivel el que mantiene firme su paso para destruir a México.

Y ahora cuenta con el pelele de Lozoya, instrumento de novedad, con qué llevar a cabo su nueva cacería de brujas.
Nada más, pero nada menos.
Vale…